CARTA DEL TORO DE LA VEGA “ELEGIDO”, (2014) AL TORO “VULCANO” (el de 2013). LÉELA, MUY RECOMENDADA

A través de la escritora Elvira Lindo, Elegido, el toro que será asesinado por lanceros el próximo día 16 en la Vega de Tordesillas, escribe una carta a Vulcano, el toro asesinado hace en año en esa localidad vallisoletana.

Querido Vulcano:

Espero que a la llegada de la presente estés vivo y en buen estado de salud. Te parecerá un comienzo demasiado dramático pero es que no sabes, Vulcano, no te imaginas la que hay aquí liada. Desde que nos dejaste todo son rumores. Yo no soy muy amigo de alimentar bulos ni tampoco partidario de las teorías de la conspiración, pero comprenderás que aunque uno quiera permanecer al margen de lo que yo llamo “el tema estrella” llega un momento en que, sinceramente, es imposible mantener la calma.

Ya va para un año que nos dejaste. Como te habías granjeado ese prestigio de elitista y misterioso muchos pensamos que te las habías apañado para buscarte un retiro de ensueño a nuestras espaldas; por otra parte, no sé cuál podría ser, porque, sinceramente, creo que vivimos mejor que queremos, en comunión con la naturaleza, con un sol que nos ilumina y una luna que viste de plata nuestras noches. Dan ganas de ser poeta. Yo, humildemente, lo soy un poco. Te confieso que no son pocos los momentos en que me aparto de la manada para rumiar sonetos. Esa es la razón por la que aquí me consideran un inocentón, un infeliz. Qué quieres que te diga, prefiero ser inocentón a elucubrar horrores.

Es que no me cabe en la cabeza, Vulcano, lo que por aquí se comenta. Hay noches, amigo, en que a la manada le dan las del alba con ese cuento de que fuiste sacrificado como si fueras un asesino. Dicen que los humanos que habitualmente nos observan te seleccionaron por bravo y hermoso y que tú les seguiste confiado, manso como una vaca, agradecido por haber sido distinguido entre todos nosotros, pensando quizá en que te trasladaban al paraíso de los astados. Pero, ay, Vulcano, también dicen que no se trataba de premiarte sino de pasearte por las laberínticas calles de los hombres, escupiéndote insultos, mareándote, asustándote, clavándote puñales, hasta volverte loco, y que cuando estuviste así, presa de la desesperación por no entender el motivo de tan inmerecido castigo, te clavaron una lanza en el costado, que te atravesó el lomo y te alcanzó el corazón.

Cierto es que nuestra relación con los hombres es distante. Somos de natural tímido y nos cuesta abrirnos a los desconocidos pero nuestra relación con ellos siempre se produce en términos de buena educación y discreto entendimiento. Al menos eso es lo que yo, el “inocentón”, he percibido hasta ahora.

Vulcano, si yo diera crédito a historia tan cruel tendría que pensar que hay hombres más allá de estas tierras en las que a diario cultivamos la armonía que no nos consideran sus hermanos, que hay humanos capaces de matar a quienes habitan la tierra con tanto derecho como ellos; si yo les creyera, amigo, debería admitir que estamos ante un caso de degeneración de una especie, de una raza que asesina sin razón alguna, por pura diversión, por contemplar el dolor en alguien que no puede defenderse, que se encuentra acorralado. Y no puedo entregarme a ese pensamiento porque se me parte el corazón, y me duele tanto como si me clavaran esa lanza que dicen que acabó contigo.

Ellos, los hombres, me bautizaron como “Elegido” y de alguna manera así me considero: tiendo a la ensoñación y a la caída de la tarde me siento uno con el cosmos. Soy un toro enamorado de la luna que abandona por las noches la manada para perderme en rimas y estrofas. Pero de un año a esta parte ese nombre me acecha como si me avisara un destino fatal y me golpea el ánimo. Pienso si no seré yo el siguiente, si no estaré marcado desde mi nacimiento. Allá donde estés, Vulcano, mándame una señal. Alíviame este tormento. Dime que no es cierto que estoy condenado. Dime por qué nos abandonaste. En este monte de los olivos en que me hallo, apartado esta noche de los otros, me atormento pensando cuál habrá sido mi culpa. Y sinceramente, Vulcano, no la encuentro.

Queda en espera de tu respuesta este al que puedes llamar hermano,

Elegido

de semillasysalud Publicado en 3377

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