“No robarás”

No robarás”

…¿A qué te refieres exactamente?

Pues a que el sistema económico que impera en la Tierra, que
llamáis capitalismo, es un sistema que nace del egoísmo del ser
humano y contradice este mandamiento de cabo a rabo, pues
se puede decir que es un sistema que permite y persigue el
enriquecimiento desmesurado sin freno, sin el más mínimo
respeto por los derechos del ser humano.

Yo no entiendo mucho de economía, pero la verdad es que se
me antoja bastante complicado entender qué es lo que mueve
la economía mundial, con tantos indicadores macroeconómicos.
Observo que existen muchas desigualdades, injusticias y mucha
pobreza que cada vez va a más, y esto se agudiza en épocas de
crisis económica como la actual. Me parece difícil vislumbrar un
futuro mejor para el ser humano tal y conforme estamos y
tampoco veo cuál es la solución.

Es más sencillo de lo que parece, aunque se os hace creer que
todo es complicado y que nadie es responsable de que las
cosas funcionen de ese modo, para que no veáis ninguna
solución ni podáis exigir responsabilidades a nadie. Vuestro
sistema económico actual es como una gran empresa de tipo
piramidal. Se basa en un sofisticado sistema de préstamo con
intereses crecientes donde cada intermediario va incrementando
el interés para obtener un beneficio, asfixiando al
que recibe el dinero en última instancia y no lo presta, pues este
ha de devolver el préstamo y su interés con su trabajo o su
producción. Éstos, los que están en la base de la pirámide, que
son la mayoría, son los que sostienen todo el sistema con su
esfuerzo. El resto vive de la usura y la especulación, pues también
crean mercados de compraventa especulativa donde obtienen
beneficios a base de comprar barato y vender caro lo que sea.
Algunos de los productos que se compran y se vende son reales,
como pueden ser los productos agrícolas, los de la ganadería, la
pesca, la minería o la industria, mientras que otros son productos
ficticios, lo que se llaman “productos financieros”, como
acciones, bonos, fondos de inversión. En realidad, en la
actualidad todo es muy simple: unos pocos se han apropiado
del derecho de acuñar moneda. Es decir, tienen la máquina de
hacer el dinero. Prácticamente fabrican el dinero gratis y se lo
prestan a todos los demás con intereses, con lo cual todo el
mundo queda endeudado con ellos, y con ese sistema
consiguen que todo el mundo haga lo que ellos quieren,
especulando en los mercados que ellos crearon, siempre con
información privilegiada que les permite comprar barato y
vender caro.

¿Tiene esto algo que ver con la crisis económica?

Sí. Las crisis económicas no ocurren por casualidad, sino que son
generadas desde lo alto de la pirámide. Primero se facilita el
préstamo a un interés bajo para promover el endeudamiento. A
los de debajo de la pirámide, tras pasar por varios escalones de
intermediarios, les llega ese dinero prestado con intereses más
altos y utilizan ese dinero para hacer funcionar sus negocios o
adquirir bienes, lo que produce una activación de la economía y
un aumento del consumo. Esto es lo que se denomina época de
bonanza económica. Hay una apariencia de riqueza y bienestar,
pero es sólo apariencia, porque todo se ha construido con un
dinero prestado, el cual se ha de devolver con intereses. Cuando
los pescadores de arriba observan que muchos peces han
mordido el cebo, es decir, que hay mucha gente endeudada,
tiran del sedal para recoger a su presa. Es decir, en un
determinado momento cierran el grifo del préstamo. Esto hace
que el dinero escasee. Para obtener crédito hay que pagar un
interés más alto y los préstamos que ya han sido concedidos
aumentan también su interés. Todo esto obstaculiza la actividad
económica. Los que se endeudaron no pueden hacer frente a
los pagos de los préstamos y se les desposee de todos sus bienes.
El nivel de vida de la población empeora notablemente mientras
toda la riqueza que se ha generado en ese periodo pasa a
manos de los que dominan el sistema. Los ricos son cada vez
más ricos y los pobres cada vez más pobres. Así es como se
produce una crisis económica.

¿Y qué solución tiene todo esto?

La solución es muy simple: renunciar al egoísmo, a la codicia, a
la avaricia, cada uno en la posición en la que esté, y empezar a
compartir, a ver al otro como a uno mismo y a procurar el
bienestar del otro tanto como el de uno mismo. Si todos dieran
ese paso el mundo cambiaría rápidamente. Este sistema se
sostiene porque abunda la avaricia, la codicia y la ambición en
el ser humano, y escasea el amor y la generosidad. Hay poca
disposición a compartir. El que tiene mucho no se conforma con
lo que tiene. No piensa en compartir su abundancia con el que
tiene menos, sino que aspira a tener más todavía, más dinero y
más poder, aunque sea a costa de perjudicar a los demás.
Muchos de los que tienen menos desean ser como los que están
arriba, triunfar en la vida y ser ricos y poderosos. Harían lo mismo
que el que tiene mucho en sus circunstancias. Por eso no es
suficiente con que cambien los que están arriba, sino que tiene
que haber un cambio de conciencia general, que englobe a
todo ser humano, en el sentido de reconocer que en realidad
todos somos seres espirituales, hermanos que compartimos un
mismo camino, el de la evolución espiritual, y un mismo destino,
llegar a ser felices a través de experimentar el amor, y que para
ello nos necesitamos los unos a los otros. Es necesario
comprender que acumular riquezas no sirve para nada porque
no nos hace felices, pero que privarnos de lo que necesitamos
para vivir sí que genera sufrimiento, con lo cual, si hay de todo en
abundancia y compartimos lo que hay nadie sale perjudicado y
todos salimos beneficiados. Pero repito, para eso hay que
renunciar a la acumulación de riquezas y estar dispuestos a
compartir.

Eso me parece muy bonito pero muy utópico. Creo que debería
haber más concreción en las medidas.

No hay un recetario de medidas a tomar, si eso es lo que me
pides, porque todo depende de la intención y la buena voluntad
del ser humano de renunciar al egoísmo y de una mayor
disposición hacia el amor fraternal y a compartir. Sin esa
predisposición todo esfuerzo sería inútil. Debería haber un deseo
de la mayoría de la gente favorable a realizar los cambios que
conduzcan a una sociedad basada en el amor, una buena
disposición a colaborar activamente en su implantación, pues
nada se puede hacer por imposición ni sin colaboración de
todos en general. Debería elegirse como gobernantes a
personas que tuvieran una alta capacidad espiritual, personas
amorosas, humildes, de gran generosidad, desprovistas
totalmente de codicia, de avaricia y de ambición, conocedoras
de la situación y dispuestas a aplicar medidas que fomenten el
bien común, la justicia social y la redistribución equitativa de la
riqueza. Ellos sabrían lo que hacer en cada momento. Una de las
cosas que debería realizarse con mayor urgencia es desmantelar
todo ese sistema económico basado en la usura y la
especulación y promulgar leyes más justas y equitativas que
persigan y eviten que las prácticas egoístas vuelvan a controlar
el mundo. Por eso el mandamiento “No actuarás movido por el
egoísmo para perjudicar a los demás” se completaría del
siguiente modo: “Promoverás el bien común, la justicia social y la
redistribución equitativa de la riqueza”.

Del libro "La Ley del Amor“

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Un comentario el ““No robarás”

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