LAS CRISIS ECONÓMICAS NO OCURREN POR CASUALIDAD.

Las crisis económicas no ocurren por casualidad, sino que son
generadas desde lo alto de la pirámide.

Primero se facilita el préstamo a un interés bajo para promover
el endeudamiento. A los de debajo de la pirámide, tras pasar por
varios escalones de intermediarios, les llega ese dinero prestado
con intereses más altos y utilizan ese dinero para hacer funcionar
sus negocios o adquirir bienes, lo que produce una activación de la
economía y un aumento del consumo. Esto es lo que se denomina
época de bonanza económica. Hay una apariencia de riqueza y
bienestar, pero es sólo apariencia, porque todo se ha construido con
un dinero prestado, el cual se ha de devolver con intereses. Cuando
los pescadores de arriba observan que muchos peces han
mordido el cebo, es decir, que hay mucha gente endeudada,
tiran del sedal para recoger a su presa. Es decir, en un
determinado momento cierran el grifo del préstamo. Esto hace
que el dinero escasee. Para obtener crédito hay que pagar un
interés más alto y los préstamos que ya han sido concedidos
aumentan también su interés. Todo esto obstaculiza la actividad
económica. Los que se endeudaron no pueden hacer frente a
los pagos de los préstamos y se les desposee de todos sus bienes.
El nivel de vida de la población empeora notablemente mientras
toda la riqueza que se ha generado en ese periodo pasa a
manos de los que dominan el sistema. Los ricos son cada vez
más ricos y los pobres cada vez más pobres. Así es como se
produce una crisis económica.

¿Y qué solución tiene todo esto?

La solución es muy simple: renunciar al egoísmo, a la codicia, a
la avaricia, cada uno en la posición en la que esté, y empezar a
compartir, a ver al otro como a uno mismo y a procurar el
bienestar del otro tanto como el de uno mismo. Si todos dieran
ese paso el mundo cambiaría rápidamente. Este sistema se
sostiene porque abunda la avaricia, la codicia y la ambición en
el ser humano, y escasea el amor y la generosidad. Hay poca
disposición a compartir. El que tiene mucho no se conforma con
lo que tiene. No piensa en compartir su abundancia con el que
tiene menos, sino que aspira a tener más todavía, más dinero y
más poder, aunque sea a costa de perjudicar a los demás.
Muchos de los que tienen menos desean ser como los que están
arriba, triunfar en la vida y ser ricos y poderosos. Harían lo mismo
que el que tiene mucho en sus circunstancias. Por eso no es
suficiente con que cambien los que están arriba, sino que tiene
que haber un cambio de conciencia general, que englobe a
todo ser humano, en el sentido de reconocer que en realidad
todos somos seres espirituales, hermanos que compartimos un
mismo camino, el de la evolución espiritual, y un mismo destino,
llegar a ser felices a través de experimentar el amor, y que para
ello nos necesitamos los unos a los otros. Es necesario
comprender que acumular riquezas no sirve para nada porque
no nos hace felices, pero que privarnos de lo que necesitamos
para vivir sí que genera sufrimiento, con lo cual, si hay de todo en
abundancia y compartimos lo que hay nadie sale perjudicado y
todos salimos beneficiados. Pero repito, para eso hay que
renunciar a la acumulación de riquezas y estar dispuestos a
compartir.

Eso me parece muy bonito pero muy utópico. Creo que debería
haber más concreción en las medidas.

No hay un recetario de medidas a tomar, si eso es lo que me
pides, porque todo depende de la intención y la buena voluntad
del ser humano de renunciar al egoísmo y de una mayor
disposición hacia el amor fraternal y a compartir. Sin esa
predisposición todo esfuerzo sería inútil. Debería haber un deseo
de la mayoría de la gente favorable a realizar los cambios que
conduzcan a una sociedad basada en el amor, una buena
disposición a colaborar activamente en su implantación, pues
nada se puede hacer por imposición ni sin colaboración de
todos en general. Debería elegirse como gobernantes a
personas que tuvieran una alta capacidad espiritual, personas
amorosas, humildes, de gran generosidad, desprovistas
totalmente de codicia, de avaricia y de ambición, conocedoras
de la situación y dispuestas a aplicar medidas que fomenten el
bien común, la justicia social y la redistribución equitativa de la
riqueza. Ellos sabrían lo que hacer en cada momento. Una de las
cosas que debería realizarse con mayor urgencia es desmantelar
todo ese sistema económico basado en la usura y la
especulación y promulgar leyes más justas y equitativas que
persigan y eviten que las prácticas egoístas vuelvan a controlar
el mundo… “Promoverás el bien común, la justicia social y la
redistribución equitativa de la riqueza”.

Del libro "La Ley del Amor“

About these ads

Publicado el 4 mayo, 2012 en 3377. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 591 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: